2013:The times are a-changin

Lo escribo yo pero va de parte de todo el equipo de BlogARQ: ¡Feliz Año 2013 amigos! ¡Les deseamos la mayor suerte y el mayor ánimo para afrontar este nuevo reto llamado 2013!

Bob_Dylan

A todos nos gusta escribir estos artículos. Los que tienen un comienzo claro quiero decir. El primero del año, ¡guau!. Las felicitaciones de año nuevo y los mejores deseos no pueden faltar nunca en uno de estos. Por lo general estos artículos son mensajes vacíos como muchos de esos que se envian “A todos los contactos” de la agenda con motivo del nuevo año. Sin embargo, no me gustaría que este fuese otro de esos mensajes vacios. No me gustaría que fuese un artículo de felicitación escueta que no me aporte y, sobretodo, que no les aporte algo de valor. Comienza ahora un año duro, un año de expectativas y de futuro incierto. Somos muchos los compañeros que acabaremos el Proyecto Fin de Carrera y nos encontraremos con un título que no sabremos si es un premio o una condena a lo que nos queda por vivir.

Estoy convencido de que no acabaré este año viviendo en la ciudad que me ha arropado durante los últimos seis años. Pamplona, ciudad pequeña e internacional, ¿conocen ustedes muchas de estas?. También estoy convencido de que no será mi pequeña bahía la que me arropará. No es momento de regresar a Santander, no todavía. Dudas inciertas que se plantean en momentos más inciertos si cabe. Recuerdo ahora ese viejo dicho hindú: “En los primeros treinta años de tu vida, tú defines tus hábitos. Durante los últimos treinta, tus hábitos te definen a ti”. No es momento pues de parar. Es momento de actuar y ser valientes. Centrarse en las personas y no en los estudios. Seguir de corazón los impulsos que marcarán el resto de nuestras vidas.

Por ello, por los caminos guiados por la valentía y el afán de superación, me decido a hablarles hoy, en este primer artículo del año, de aquellos jóvenes valientes que crearon empresas de la nada en las que impregnaron todo su carácter luchador. Y lo hago para pedirles, para demostrarles, que no hace falta esperar a tener 50 años para ponerse la capa de guays, que no hace falta esperar para creernos capaces de tener algo que enseñar a los demás.

Con apenas 19 años un chico de Seattle creó una de las empresas más potentes del mundo que lo llevaría a convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo. El nombre de esta empresa era Microsoft y el del chico, Bill Gates. A la misma edad, 29 años más tarde, otro chico creaba una red social en la universidad; eran Facebook y Mark Zuckerberg. Dos años más tarde del nacimiento de esta red aparece su homóloga española, Tuenti, creada por Zaryn Dentzel a la edad de 23 años. Diez años antes de esto, dos chicos que se conocen en la universidad crean un buscador de internet, su nombre era Sergey Brin y Larry Page. ¿Necesitan que les diga el nombre del buscador?

Pero no todo es la informática. Richard Branson fundó a los 22 años Virgin Records, George Lucas empezó a producir Star Wars a los 27 y con tan solo 25 Steven Spielberg rodaba su tercera película y su primer gran éxito. Y no piensen que sólo sucede en el presente, Leonardo Da Vinci pintó “La Anunciación” a los 20 años, la misma edad con que Miguel Angel o Mozart eran considerados genios.

Genios. Quizás les suceda como a mi, que cada vez que leen esa palabra pausan la motivación y directamente lo archivan en el catálogo de gente con un don, de imposible. Mucho he tenido que leer para darme cuenta del gran engaño. No existen los genios. Sólo existe el amor por una labor. Lo demás llega de la mano de la valentía que supone defender aquello en lo que uno cree.

Porque no todo es fácil, y es importante tener esto claro para el año que comienza. El caso de algunas de estas personas es el de auténticos genios que fueron expulsados de aquellas empresas en las que plasmaron todo su ser, el de creadores desposeídos de sus obras. Este es el caso de dos figuras en concreto, Steve Jobs, cofundador de Apple, y Edwin Land, fundador de Polaroid, entre los cuales aparece un gran paralelismo. Ambos entendieron que lo más dificil de todo era crear algo que pareciese lo más elemental posible, ambos amaban por encima de todo el cuidado en los detalles y, probablemente el motivo que los llevo al ostracismo, ambos sufrieron fracasos por ir por delante de lo que era tecnológicamente factible producir sin problemas.

No tuvieron miedo a romper muro tras muro lo que oprimía su gran sueño y por ello, aún después de ser relevados de sus cargos, siguieron destacando. Es revelador en el caso de Steve Jobs, la cita célebre que citó un año antes de dejar Apple, en la presentación del Mackintosh en 1984: “Los que ahora pierden, ganarán después” (extracto de la canción “The times they are a-changin” de Bob Dylan).

Por todo ello, no me queda más que decirles que el mundo es suyo. Que sí, que es cierto, que el futuro actual se encuentra en manos de las personas mayores de 50 años, es cierto; pero los movimientos de estas se encuentran en las cabezas de los menores de 30. Y para animarles a ser valientes les recuerdo una de las máximas del movimiento hippie:

“No te fíes de alguien que tenga más de treinta años”.

¡Feliz año 2013!
Y recuerden: sean felices.

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