Oscar Niemeyer

“No es el ángulo recto el que me atrae, ni la línea recta, dura, inflexible, creada por los hombres. Lo que me atrae es la curva libre y sensual. La curva que encuentro en las montañas de mi país, en el curso sinuoso de sus ríos, en las ondas del mar, en las nubes del cielo, en el cuerpo de la mujer amada. De curvas está hecho todo el universo”

Oscar Niemeyer (Río de Janeiro, Brasil, 15 de diciembre de 1907). A sus 104 años de edad es considerado el arquitecto más longevo del mundo occidental. Padre de la arquitectura moderna, este arquitecto brasileño, es gran seguidor y promotor de la arquitectura de Le Corbusier.

Niemeyer es pionero en exploración de las posibilidades del hormigón armado. Transforma este material y con la curva lo hace regresar a formas de la naturaleza, creando estructuras dinámicas y livianas que se adaptan a las condiciones medioambientales.

“La arquitectura es una cuestión de sueños y fantasías, de curvas generosas y de espacios amplios y abiertos.”

El arquitecto brasileño es ante todo un humanista que inicia sus trabajos con trazos y dibujos, luego escribe textos para argumentar los croquis y finalmente, desarrolla los proyectos arquitectónicos, que tienen un fuerte compromiso político, social y cultural, ya que para él  la vida le parece más importante que la arquitectura.

“A partir de un trazo nace la arquitectura. Y cuando éste es bonito y produce sorpresa, ella puede alcanzar -siendo bien conducida- el nivel superior de una obra de arte.”

Son muchas las obras que ha realizado y todas con ese carácter social y cercano a la persona. Quizá, la obra más reconocida es el Museo de Arte contemporáneo de Niterói. Es una arquitectura bella y natural, una escultura que se proyecta sobre la piedra, dando una visión de la Bahía de Guanabara y de la ciudad de Río de Janeiro.

En 1956 el urbanista Lúcio Costa vence el concurso de proyectos para escoger la nueva ciudad capital en el centro del país, que sería Brasilia, y por iniciativa del presidente Kubitschek, Oscar Niemeyer es convidado a trabajar en el proyecto de la nueva capital. Niemeyer queda a cargo de los proyectos de los edificios y Lúcio Costa del plan de la ciudad y toda la parte urbanística.

“En Brasilia, los palacios pueden gustarle o no, pero jamás podrá decir que antes ha visto algo igual. Puede que haya visto mejores, pero iguales, no.”

Catedral de Brasilia – Interior

Catedral de Brasilia

Congreso Nacional de Brasilia

Capilla de Nuestra Señora de Fátima

“Soy un ser humano insignificante. Basta mirar al cielo para sentir que
somos muy pequeños. Creo que el ser humano debería ser más sencillo,
más modesto. Sentir placer en ayudar al otro. Sentir placer de participar
en la lucha por un mundo mejor, más justo, sin miseria, sin
competitividad.”

“Lo que es importante para el arquitecto es hacer lo que le gusta, no lo
que otros quisieran que haga. Esa es la forma, el no darle demasiada
importancia a tu trabajo. Muy pocas cosas tienen importancia en esta
vida.”

“La vida es un soplo. Todo acaba. Me dicen que después que yo muera,
otras personas verán mi obra. Pero esas personas también morirán. Y
vendrán otras, que también se irán. La inmortalidad es una fantasía, una
manera de olvidar la realidad. Lo que importa, mientras estamos aquí, es
la vida, la gente. Abrazar a los amigos, vivir feliz. Cambiar el mundo. Y
nada más.”

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