Connecting the dots

“¿Cuántos de vosotros sois vírgenes? ¿Cuántos habéis probado el LSD?” Steve Jobs a unos estudiantes de Stanford.

La imagen que apoya sobre estas líneas es la de un joven Steve Jobs que ya había sido capaz de sorprender al mundo con una pequeña empresa llamada Apple. Lo que quizás muchos desconozcan es la imagen de Jobs cuando toda su historia empezó a fraguarse. En sus primeras reuniones con altos ejecutivos Jobs se caracterizó siempre por su larga melena, sus pies descalzos y su repugnante olor.

No se preocupen, ahora lo entenderán.

Siento una gran admiración por aquellos que han sido capaces de cambiar nuestro mundo, como no puede ser de otra manera; pero no por medio de modas pasajeras sino a través de ejercicios de creatividad y de interpretración del mundo en que vivimos. Como resultado de esta admiración han surgido ya un par de artículos acerca de los EEUU: “The way you look” y “The crazy ones“. Uno más se une ahora a esta historia que todavía hoy vivimos.

Y es que algo maravilloso sucedió en la década de los 60 en un estado de la costa Oeste de los Estados Unidos llamado California. No hace falta ser un visionario para darse cuenta de que lo sucedido en este estado durante los siguientes 20 años cambió y determinó nuestra actual forma de vida.

Lo que hoy les presento es sin duda uno de los fenómenos más maravillosos que he conocido y del que me sorprende que todavía no se haya reconocido popularmente como un movimiento en toda su magnitud digno de ser estudiado entre la juventud. Les hablo de la California de los años 60, el surgimiento de Palo Alto y el movimiento hippie.
En los años 60 la sociedad americana se vio marcada por la presencia de un gran hombre llamado Martin Luther King que fue capaz de demostrar que todo en esta vida se puede cambiar, incluso los ‘valores’ más arraigados. Fue el origen del movimiento hippie, un movimiento que ha marcado nuestras vidas para siempre si somos capaces de ver con suficiente claridad las repercusiones que tuvo. Les voy a dar un consejo que les será útil en sus vidas: Nunca olviden ligar los puntos si quieren entender la historia.

Porque este movimiento no vino solo; casi 20 años antes el mundo dejó de ser lo que era tras el final de uno de sus episodios más tristes y sangrientos, la segunda guerra mundial. Como consecuendia de ello, EEUU estaba repleto de un gran número de fábricas que estuvieron dedicadas a la ingeniería militar, gran parte de ellas en una urbanización llamada Palo Alto. Tras la aparición de estas compañías de defensa en la ciudad, empezaron a surgir en la zona un gran número de empresas basadas en la tecnología con el fin de poder alimentar a estas fábricas.

¿Resultado? Palo Alto se vio sumergida en una floreciente economía basada en la tecnología y una gran parte de sus habitantes tenían un gran conocimiento sobre  ingeniería. Al igual que sucede en la actualidad en esta zona empezó a originarse una retroalimentación, o más comunmente conocida con el término de ‘feedback’. Y de esta manera cientos de empresas empezaron a crearse y crecer en esta zona, compañías que quizás les suenen como Hewlett Packard, Atari o Intel.Y sólo así, uniendo los puntos con cautela, podremos darnos cuenta de como el final de la segunda guerra mundial acabó influyendo en la que ahora es probablemente una de las zonas que más ‘genios’ alberga por metro cuadrado.

Pero para que esto último sea cierto sólo nos queda unir un punto más. Y es que si no fuese por el mundo hippie todo esto no habría sido posible, si alguien no hubiese instaurado en aquellos millones de jóvenes la mentalidad de que todo es posible, de que podemos cambiar el mundo, nada habría cambiado en la mentalidad de aquellos jóvenes. Si son ustedes de aquellos a los que les gusta mirar a la vida de frente, recuerden un principio que les será de ayuda: “La mejor manera de adivinar el futuro es escribirlo”.

Llegados a este punto creo que soy capaz de entender un poco mejor porque todavía no se ha reconocido aquella época como un gran movimiento global: aquella época no ha acabado. Seguimos apasionándonos con aquel gran mundo de la informática, seguimos viendo las ‘keynotes’ de Apple esperando esa gran novedad que cambiará nuestro mundo, el mundo zen sigue implantándose poco a poco en una sociedad que no es capaz de soportar el ritmo vertiginoso que nosotros la hemos obligado a llevar.

Es cierto, parece que este movimiento todavía no ha acabado, pero no podemos quedarnos en el sofá viéndolo crecer. Creo que ha llegado la hora de darle una vuelta de tuerca y enseñarle al mundo que hay más cosas por cambiar.

“Stay hungry, stay foolish.”

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