Viviendas sin límites, ¿existe la privacidad?

El vidrio en la arquitectura de las últimas décadas ha sido entendido como un símbolo de modernidad. Los antiguos muros de carga con ventanucos se han ido transformado en grandes paños acristalados que llenan de luz los interiores y fomentan una relación del hombre con la naturaleza y su entorno, cambiando el significado de la arquitectura en algo más que construcción.

Todos conocemos, o al menos deberíamos, conocer la casa Farnsworth, construida por Mies en 1949. La vivienda se elevó metro y medio del suelo para evitar la inundaciones por las crecidas del río Fox. El proyecto mantuvo los impresionantes arces del lugar y dos cantos blancos delimitaron un espacio cerrado por planos de vidrio, que integran la naturaleza en la vivienda. Esta casa es el paradigma de esta arquitectura que se diluye y se incorpora a la naturaleza y al entorno.

Y llegó el siglo XXI, y esta búsqueda por diluir el edificio en el entorno nos lleva a muchísimos proyectos actuales. Pero me gustaría profundizar en uno especialmente curioso, ya sea por su situación en un contexto totalmente urbano o por su resolución. Se trata de una obra de Sou Fujimoto y Ryue Nisihizawa, que vuelven a dar una vuelta al concepto de transparencia. Se trata de una estrechísima vivienda unifamiliar en el centro de la ciudad. El proyecto se sitúa entre dos altas medianeras, se abre a la calle a través de láminas de vidrio y se da la privacidad gracias a un jardín vertical.

La casa no tiene propiamente lo que se conoce como fachada, más bien se trata de una sucesión vertical de forjados que dan cabida a los diferentes usos. La planta baja para salón y cocina, y las dos plantas superiores son de dormitorios, baños y estudio.

Todos los paramentos interiores, fijos o móviles, son de vidrio, por lo que la casa se diluye entre los límites de interior y exterior. Se trata de un espacio continuo, carente de cierres y que únicamente, la vegetación en las terrazas, da un cierto límite espacial.

Y después de estas explicaciones, yo me pregunto: ¿No presenta este tipo de arquitectura una contradicción en si misma? Originalmente, la arquitectura posee la idea intrínseca de protección frente al entorno, seguridad y privacidad.

Os recomiendo echar un ojo a la web de la revista japonesa JA+U (www.japlusu.com), que recoge muchísima información sobre esta búsqueda que está llevando a cabo la arquitectura japonesa y da a conocer proyectos muy interesantes de arquitectos jóvenes. Como en todas, hay que intentar tener cierto ojo crítico, para quedarse con lo bueno y lo que merece la pena.

Y finalmente, confiemos en que este nuevo reto para la arquitectura haya encontrado al cliente que pueda llevar una vida feliz con cientos de miradas encima a diario. Y que no les ocurra lo mismo que a la señora Farnsworth, que huyó de su casa obsesionada con que los árboles la observaban, víctima de la excesiva exposición de si misma al entorno.

También en twitter @XGarciaZ @blog_arq

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