Bienvenidos al norte

Puede que sea el título de una gran película francesa de hace unos años, pero ese no es el caso del que vamos a tratar hoy. Después de una semana en un país nuevo para mí, como lo es Dinamarca, me atrevo a analizar el país desde mi punto de vista. La verdad es que mi compañero bloguero Xabi García lleva mucho más tiempo que yo en estas tierras, pero quizás el hecho de acabar de llegar (llevo una semana aquí), pueda darme un ojo más crítico sobre el tema a tratar.

Una de las cosas que me llama la atención los primeros días es la sensación de que toda la ciudad, tanto la capital como Aarhus (segunda ciudad más importante de Dinamarca y dónde vivo), es vivienda. Y es que hay gente viviendo en todos lados. Quizás por no ser un país muy grande no “goce” de zonas en las que las oficinas cubren  las fachadas de las calles, pero es que paseando te encuentras que en todas las calles hay mucha vida, como si en esas zonas hubiese una reminiscencia al barrio residencial tipo. Me encanta que en las plantas bajas también viva gente, y que no haya tantos bajos comerciales deshabitados. Para mí, es una de las cosas que más se agradecen de esa forma de vivir, puesto que dan unión a la ciudad y te arropa en todo momento esa apariencia de seguridad de tener gente alrededor. La sección de las propias ciudades está en concordancia con lo antes expuesto, porque no son ciudades que tengan muchos edificios de gran altura.

La gente que te encuentras en Dinamarca, por lo menos en lo que llevo aquí, es todo bondad. Cuando les preguntas sobre algo son siempre muy educados e intentan ayudarte de la mejor manera posible. Pero esta no era la bondad a la que me refería. Existe un respeto hacia las demás personas que no tenemos en España. Esa confianza de que nadie te va a robar (en teoría, que maleantes hay en todas partes), ayuda a que los negocios se echen a la calle, dando más vida a toda la ciudad. Puedes encontrar una nueva forma de escaparate, en la que llegas a tocar el producto si quieres, que llega más al consumidor y potencia las ventas, ¡aunque siempre sea todo muy caro!.

Y la última cosa de la que voy a tratar hoy es sobre su arquitectura. La falta de luz durante el Invierno y las bajas temperaturas del norte fijan las reglas de la arquitectura danesa. La luz del sol es algo que buscan, no que evitan, como se hace acertadamente en España puesto que las temperaturas son muy superiores. Eso le da una transparencia a los edificios que se agradece muchísimo, y no hablo sólo de las ventanas. En muchas ocasiones se evita el uso de particiones interiores para que desde cualquier punto se vean las ventanas, y eso es una cosa que, personalmente, veo muy llamativa.

Seguiremos viendo las ventajas y desventajas (que también las hay) de vivir en el norte más adelante.

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Una respuesta a “Bienvenidos al norte

  1. Yo también pienso que la vida que tienen las ciudades es lo más llamativo de este país. Cada día se organizan mil fiestas, exposiciones y todo tipo de movidas, siempre rodeadas por ese toque bohemio o alternativo que caracteriza tanto a esta ciudad. Pero claro, también es verdad que hemos llegado en los meses de verano, en los cuales la ciudad vibra más que nunca aprovechando el buen tiempo, y toda la vida de la ciudad se junta en estos meses, así que es un no parar. Pero mucho me temo que a partir de Octubre la cosa cambiará, llega el frío y la gente se refugia en sus casas.
    De todas formas, lo que yo más destacaría de Copenhague y Aarhus, es la juventud de la ciudad. En este país el gobierno te paga bastante por estudiar. Así que todos se independizan con 18 y se vienen a las grandes ciudades. Esto hace que estén totalmente llenas de gente joven y todos estos espectáculos callejeros se conviertan casi en grandes eventos por la cantidad de gente que hay.
    La gente es muy educada, y pese a que les encanta el alcohol más que a un tonto un lápiz, no hay ningún tipo de problema, ni robos, ni malos rollos. Pero también es verdad, que aunque intentan ayudarte, son muy cerrados a la cultura danesa, por lo que es difícil romper algunas barreras para integrarse plenamente.
    Y ya para acabar, sobre las fotos que has puesto. La primera es un proyecto de unos suecos, white architects creo, y este es su única obra destacable, merece la pena visitarlo. Y la segunda foto mola mucho, ese rinconcito de Aarhus con el graderío hacia el canal siempre está lleno de gente!

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