¿Futuro vs tradición?

O lo que es lo mismo, arquitectura orgánica frente a la ortogonal. Como sucede en todas las artes, cada persona se encuentra más segura utilizando un tipo de estilo o técnica. Hay quien se encuentra más cómodo con las líneas rectas, mientras que otros se sienten más liberados al proyectar con formas curvas. E incluso hay muchos que llegan a afirmar que esta arquitectura orgánica, también llamada biónica, se asemeja más a la arquitectura moderna a diferencia de la ortogonal, asociada a la tradicional. A mi parecer esto no es completamente cierto, pero cuando vemos un edificio con unas formas que rompen con las normas tradicionales, es frecuente que nos sorprendan, para bien o para mal.

Para entender en que consiste la arquitectura biónica, primero es imprescindible comprender el término biónica. Se refiere a la aplicación de soluciones biológicas en diferentes elementos, tratando de imitar procesos biológicos y sistemas de los seres humanos para lograr técnicas mejores en cuanto al funcionamiento de máquinas, edificios, etc. En definitiva, cuanto más se parezca un edificio a las formas procedentes de la naturaleza será más agradable a la vista y funcionará mejor.

Uno de los pioneros en integrar la biónica a la arquitectura fue el alemán Frei Otto. Tanto su Pabellón como el Estadio Olímpico de Múnich, con formas orgánicas, de membranas de plástico de alturas variables sujetadas por mástiles, rompían con la arquitectura clásica.

Hoy en día, hay un sinfín de arquitectos que se han apuntado a esta tendencia, como  son: Norman Foster, Daniel Libeskind, Peter Eisenman, Santiago Calatrava o incluso Renzo Piano. A continuación, algunos de sus edificios.

 

El City Hall de Londres, de Norman Foster, se encuentra en la orilla sur del Támesis. Fue diseñado utilizando técnicas de modelado por ordenador y construida a partir de materiales sostenibles, convirtiendo el edificio en no contaminante.

La Ciudad de la Cultura de Galicia, de Peter Eisenman, recrea una nueva cima en el monte Gaiás, en Santiago de Compostela. Se trata de un proyecto en donde el edificio se funde con el terreno, configurando un urbanismo en el que los edificios y la topografía lo son todo.

El Centro Cultural Jean-Marie Tjibaou, de Renzo Piano, consiste en 10 cáscaras curvadas construidas en madera en Nuevo Caledonia. Cada cáscara tiene una altura diferente y se adaptan perfectamente al entorno tan comprometido que posee.

El Milwakee Art Museum (MAM), del polémico Santiago Calatrava, se encuentra en Wisconsin. Lo más característico es su brise soleil , que dependiendo de la hora del día se abre en forma de alas para dar sombra, o se cierra.

A pesar de todas las maravillas que hemos podido hablar de estos edificios que buscan las formas orgánicas, garantizando la sostenibilidad, no es de extrañar que muchos de estos edificios generen muchísimas críticas, como pasa con todos los edificios de Calatrava, puesto que entra en escena un factor completamente determinante, y más en estos tiempos, el económico. Porque crear edificios con estas formas tan sugerentes y llamativas, conlleva la introducción de unas estructuras que en muchos casos hacen que el precio final del edificio acabe multiplicándose.

Si bien es cierto que he generalizado un poco respecto a los problemas que generan (muchos de ellos están mágnificamente resueltos),  tengo serias dudas de que estos edificios del futuro vayan a ser los realmente imperantes, dejando de lado a los tradicionales. Para mí, lo realmente importante es que se proyecte con cabeza, pensando en qué es necesario y qué es simplemente superfluo, y de esta manera estoy seguro de que acabará llegando una arquitectura me

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3 Respuestas a “¿Futuro vs tradición?

  1. Veo el centro Jean Marie Tjibaou bastante fuera de esta lista. Es un edificio moduladísimo con un sistema estructural muy convencional…y ver a Renzo en una misma lista junto a Calatrava me mata.

  2. Xabi, en la misma lista en la que meto a Calatrava también estoy metiendo a Foster e incluso a Toyo Ito. Yo estoy hablando de una manera de proyectar, de buscar las formas en la naturaleza. De ahí salen tanto proyectos buenos como malos, simplemente quería que se viesen ambos casos. Respecto al centro Jean Marie Tjibaou, yo achacaría el hecho de que una estructura que aparentemente debería tener tanta importancia y que al final se resuelve de una manera sencilla viene simplemente de una conciencia inicial de ella, que no se acaba el proyecto y se manda a los ingenieros a que la resuelvan como les pasa a otros. Gracias por tu opinión!

  3. Releyendo otra vez, creo como tú que la diferencia entre arquitectura tradicional y moderna no está en si es ortogonal o curva. Hay muchísimos ejemplos de arquitectura considerada “tradicional” que no tienen ni un ángulo recto. Creo que se diferencia más por lo que se quiere conseguir y en los elementos a los que se da importancia.

    Y por último ¿”estos edificios que buscan las formas orgánicas, garantizando la sostenibilidad”? No creo que alguno de estos edificios sea precisamente ejemplo de sostenibilidad. Tampoco creo que una forma “orgánica” sea equivalente a una arquitectura sostenble. Y, ¿se puede justificar una forma por su semejanza con un proceso biológico? Para mi no.

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