SPN (Crisis4dummies)

“Quien compra lo superfluo no tardará en verse obligado a vender lo necesario.” Benjamin Franklin

Sigamos desenredando poco a poco este entuerto que es la crisis y que empezamos a explicar en BlogARQ hace ya un par de semanas. En aquel artículo hablamos del origen, de cómo se originó esta situación que centra nuestra actualidad y de algunos conceptos básicos como la prima de riesgo. Como entenderéis es un tema complejo en el que todo está ligado por lo que al igual que Jack intentaremos ir por partes. En este artículo vamos a intentar centrarnos un poco más en España y en la situación que nos toca más de cerca.

Bien, volviendo a aquel artículo de hace dos semanas: después de las inversiones de los bancos americanos en los denominados ‘ninjas’ estos se vieron en la situación de pedir más dinero y en ese punto introdujimos la figura de los bancos y cajas extranjeros, entre ellos España. Bien sigamos por aquí. Para llevar a cabo estas acciones decidieron apoyarse en el actual fenómeno de la globalización, o lo que es lo mismo, ¿para qué van a conformarse con pedir dinero allí si a día de hoy todos estamos ligados?

Pero la gente de los bancos no es tonta y como nadie querría invertir en hipotecas con un alto riesgo de impago lo que decidieron fue mezclarlas en paquetes de hipotecas de tal manera que no solo estén comprando una con un riesgo de impago del 60 % sino que también compren una con un riesgo del 10 % lo cual reduce mucho el riesgo de la inversión. Además, ¿el valor de las casas en un constante aumento supone un buen colchón no es así?

Bien, hace un par de semanas ya explicamos lo que pasó con todo este sistema y nos dimos cuenta de como toda esta onda afectó a España. Sin embargo, lejos de esas accidentadas operaciones interbancarias, España tuvo además su propio cuento inmobiliario: corría el año 1998 cuando el presidente J.M.Aznar decidió implantar una nueva Ley de Suelo. ¿Que qué es esto? Muy fácil, es una ley que regula los derechos y obligaciones de los propietarios de los terrenos (en este caso en España), o en otras palabras, una ley que nos dice lo que vale el suelo y lo que el propietario puede construir sobre él. Pero, ¿que modificó esta ley que cambiase tan bruscamente el sector de la construcción?

La fórmula de esta nueva ley era muy simple: si pasamos una gran cantidad de terreno rústico a terreno urbanizable y facilitamos las condiciones para invertir en ello, conseguiremos grandes inversiones, lo cual se reflejará en una gran construcción en vivienda o lo que es lo mismo, por la ley de la oferta y la demanda, el precio de la vivienda bajará y todos podremos acceder a ella. Bonito, ¿verdad? pero, como intuiréis no todo salió como estaba pensado.

Cuando entendimos cual era la situación que se nos planteaba todos quisimos hacernos con un piso, pues con razón siempre nos pareció una gran inversión. ¿Y que supuso esto? Que el precio de los pisos subiese, lo cual implicó que como los dueños de los suelos no eran tontos y querían su parte del pastel también ellos subieran el precio del terreno sobre el que edificar. Esto se fue retroalimentando pues todos querían más y más beneficio; y así, día a día, el precio de la vivienda se fue elevando a precios mucho mayores de los razonables mientras seguiamos construyendo a un ritmo vertiginoso para poder ganar más y más.

¡Què despiste! Casi se nos olvida un detalle: en el año 2002 también se aprobó la nueva reforma laboral por la cual se reducían los derechos laborales y que por lo tanto facilitaría a los empresarios contratar más empleados y llegar así a unas bajas cuotas de paro. ¿Todo maravilloso verdad?

Como podréis imaginar ¡no!, se veía venir el escándalo y es que basta con unir estos dos últimos párrafos para darnos cuenta del error; mientras el precio de los pisos había seguido subiendo hasta casi doblar su precio en 5 años, los sueldos seguían siendo los mismos. Como podréis ver todo esto no podía tener un final feliz, ¡habíamos creado una burbuja! o en otras palabras, estabamos vendiendo bienes por un valor mucho mayor del real.

Nos hemos dado cuenta de que no eramos capaces de pagar lo que compramos, pero sin embargo seguimos haciéndolo, ¿por qué? Aquí es donde aparecen las figuras de los bancos y las cajas. La situación es similar a la ya conocida: conscientes del pastel que se están repartiendo ellas también quiere tener su parte por lo que ofrecen hipotecas que aún a sabiendas de su riesgo, pueden obtener beneficio quedándose con la vivienda si esta sigue subiendo. Como ya sabéis esto no fue así y con la aparición de la crisis norteamericana se produjo un efecto dominó que destapó todo el mantel, bajo el cual no se encontraba todo el dinero que algunos esperaban.

Por último me gustaría hablaros un poco de las cajas de ahorros. Todos han cedido a esta fiesta que supuso la burbuja inmobiliaria, sin embargo, ¿por qué son las cajas las que se llevan los titulares de las noticias?

Para entender esto debemos entender las características propias de una caja. Desde su origen las cajas de ahorros han estado dotadas de un carácter social que las diferencia de lo bancos y por el cual destinan una parte de sus ganancias a obras sociales a cambio de tener unas ciertas ventajas. Además de ello, siempre han estado caracterizadas por un carácter regional o local que las distingue de los bancos y por el cual mantienen una mayor vinculación territorial.

Por todo ello, una gran parte de su ‘cartera’ está destinada a préstamos hipotecarios además de mantener una fuerte relación con promotores inmobiliarios o contar incluso con sus propias divisiones inmobiliarias. ¿Véis venir por dónde vienen los problemas de las cajas no?

A raíz de todo este tema es fácil acordarse de un nuevo ‘punto caliente’ de la actualidad como es el rescate europeo a la economía española; quizás podamos tratarlo en un artículo próximo pero lo que ahora me parece más relevante es que os deis cuenta de la magnitud de todas y cada una de las decisiones que nos han llevado a este punto.

Como arquitectos creo que sólo nos queda entonar el ‘mea culpa’ por los malos proyectos realizados fruto de la prisa y la avaricia por ganar más dinero. Nuestra imagen ha salido muy dañada en una crisis que nos tiene que servir como punto de partida para recapacitar sobre nuestra labor, por y para la sociedad. Hoy más que nunca debemos ofrecer nuestra mejor cara y eso implicará trabajo y esfuerzo, a los que no estén dispuestos a ofrecerlo “echense a un lado y dejen trabajar”.

“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.”

Albert Einstein

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