Rompiendo reglas

“Antes de que existiese la fotografía la gente no tenía ni idea de como un caballo corría porque sus piernas se movían demasiado rápido como para poder advertir su movimiento. Finalmente, cuando alguien inventó la cámara y fotografió el movimiento del caballo supimos que hay un momento en que el caballo no toca el suelo. Lo que esto quiere decir es que, antes de la fotografía, nadie sabía que un caballo podía volar. La verdad es que hay algo maravilloso en todo si lo miras justo en el preciso momento.” Ian Ruhter

Es cierto que nuestra generación está marcada por la tecnología y vivimos rodeados de ella como si llevase ahí toda la vida. Televisiones, teléfonos móviles, escáneres, cámaras de fotografía y de video… todo ello supuso un cambio increible en su época, un cambio que muchas veces olvidamos. También es cierto que para ser un transgresor, un inventor, alguien que cambie las cosas tal y como las conocemos debemos romper con lo establecido, debemos romper con las reglas. Pero este no será un camino fácil si olvidamos que para romper con lo establecido primero hay que conocerlo e interiorizarlo y una vez ahí, desde dentro, romperlo todo.

La fotografía no es un campo exento de este principio y por ello, si queremos ser buenos debemos saber cuales son las reglas establecidas, debemos conocerlas y trabajar con ellas. Una de esas reglas, la más básica quizás, es el funcionamiento de una cámara, el funcionamiento de una caja oscura. Os voy a explicar un poco esto para que seáis capaces de entender y valorar el último video que acompaña y da sentido a este artículo.

Todo se debe a uno de los grandes genios de la historia, Aristóteles, quien afirmó que si se realiza un pequeño orificio sobre una pared de una cámara oscura, el haz de luz que entrase por ahí dibujaría sobre la pared opuesta la imagen inversa del exterior. Este “básico” principio físico es el único necesario para conocer el funcionamiento de una cámara de fotos. A partir de ese momento sólo era necesario colocar un papel que gracias a una serie de componentes químicos rociados sobre él fuese capaz de absorber esa imagen y dejarla plasmada ahí para siempre.


La fotografía tardó en avanzar y no fue hasta mediados del segundo milenio cuando se empezó a trabajar sobre ella. Desde entonces no ha parado de avanzar y su consigna ha sido muy básica: pasar de aquellos cuartos grandes donde debían realizarse las primeras fotografías a elementos más accesibles que pudiesemos llevar con nosotros. A día de hoy el papel se ha sustituido por los sensores y las cámaras llegan a unos tamaños increiblemente pequeños. Pero no es este el único camino para la fotografía.


Partiendo de este principio básico de la fotografía, el artista y fotógrafo Ian Ruhter ha elaborado una forma propia de trabajar. Utilizando su furgoneta y grandes planchas de metal Ian ha conseguido crear unas fotografías preciosas y únicas. El funcionamiento es muy fácil de comprender si entendisteis lo anterior, Ruhter utiliza su furgoneta como una cámara oscura donde refleja la imagen exterior en unas grandes planchas de metal impregnadas de los componentes químicos necesarios. El precio de cada fotografía es muy alto, pero la autenticidad y la exclusividad de cada una de sus obras le dan un grandísimo valor a su trabajo.

“You are remembered for the rules you break.” Douglas MacArthur

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