¿Podemos pisar las sombras?

Puede que sea porque lo llevo haciendo toda la vida, pero no me puedo resistir a caminar sin esquivar las sombras que me encuentro por el camino.

Las reglas de este juego son sencillas: se trata de intentar pisar el menor número de sombras que proyectan los objetos sobre el suelo. En mi caso, las sombras de los árboles que se encuentran entre el polideportivo y la escuela (ETSAUN). Parece sencillo, pero créanme si les digo que esos árboles son grandes, y sus sombras sobre el monótono camino tienen su dificultad.

La distancia que separa un árbol del siguiente es muy parecida, por lo que la serie de pasos que doy entre éstos me asegura un cierto control de la posición de mi pisada para que, ni me tope con la sombra, ni se quede demasiado lejos que no me alcance con un paso. (Sí, podría saltar, pero por ahora no llego a tales límites). Escuchar música puede ayudar a tener cierto ritmo, que hace que no desaparezca la sincronización de las sucesivas series.

La cuestión es que desde hace un par de meses me surgió la gran duda que este post pretende lanzar a su público: ¿realmente puedo pisar la sombra que siempre intento evitar?.

Me doy cuenta que en el momento en que pisase la sombra del árbol, la que trato de no pisar, como todas las sombras arrojadas que conozco, treparía por mi persona, cambiando su ubicación del suelo a mi zapatilla o pantalón. Pero entonces, ¿qué estoy pisando?, ¿se puede llamar sombra?. Me llevé un gran disgusto al pensarlo detenidamente, y casi estuve a punto de dar carpetazo a mi habitual juego de las 8:55/20:55.

Recuerdo las clases de geometría que nos hablaban de este mismo tema, y comienzo a dudar de todo en ese momento. ¿Qué se encuentra bajo la suela de mi calzado?. Pregunto a mis compañeros del blog que me responden todas las posibles variantes de mi duda : – “Estás pisando la sombra propia”, es la respuesta que más lógica parece tener entre ellos. Otros se atreven a comentar que “no pisas nada, sólo suelo”, respuesta que me sorprende porque no llego a entenderla del todo, y despúes todo tipo de chorradas que no vienen al cuento y no me ayudan a profundizar sobre el tema.

Si es verdad que piso sombra propia, ¡menuda porquería de juego!. Cualquiera podría ser un triunfador, puesto que no tiene riesgo ni mérito alguno. Y si solamente “piso suelo”, al no existir la sombra, tampoco el juego.

Puede que esta indagación me lleve años y mucho trabajo y sufrimiento. Mientras, seguiré evitando las sombras de los árboles cuyas siluetas arrojadas me señalan el camino hacia mi escuela/coche.

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8 Respuestas a “¿Podemos pisar las sombras?

  1. En el momento en el que levantas toda tu suela menos un punto de contacto-vease tu puntera-la sombra que arroja el resto de tu suela te hace pisar sombra “arrojada”, pero si la superfice de tu suela está entera en contacto con el suelo, tu suela no está en sombra propia…
    Solucion: puedes añadir emoción al juego si andas de puntillas (que siembre tu talón arrojará sombra) o andas apoyando el lateral del pie del lado que viene el sol (para hacer sombra), ahora que tan de moda esta lo de “pronador/supinador”…
    Aun asi, curioso el juego de las sombras.

  2. Levantando una parte del pie pisas la sombra.??? Lo dudo bastante. Sigues sin pisarla creo yo. Entre el suelo y tu punto de apoyo no hay nada de sombra, ni de luz, por eso es un apoyo

  3. La idea es que al pisar uno golpea el suelo con el pie. La palabra “pisar” viene del latín vulgar pinsare. Pinsare viene de pinsere (moler, machacar, batir), como se hace al trigo para hacer harina. De ahí se cree que viene la palabra pizza. El participio de pinsere es pistus. De ahí nos llega la palabra pista y, aunque ya arabizado, el término alpiste. El frecuentativo es pisto, pistatum y es posible que de ahí nos vengan las palabras pestillo y pestaña. Ahí lo dejo….

  4. Para responder a la pregunta creo que se debería seguir un razonamiento lineal, por ello comenzar adjuntando una de las múltiples acepciones de la palabra sombra: “Lugar donde no da el sol o se está protegido de él”. Atendiendo a esta definición parece que una vez que nos adentramos en la sombra producida por un objeto pisamos sobre la sombra del mismo, puesto que el sol o la luz no traspasa a este. Es aquí donde entra en juego un segunda factor, en un pensamiento utópico se podría pensar que esto ocurre dela manera que he descrito antes, pero en realidad siempre estamos rodeados por un gran número de objetos, objetos que reflejan parte de la luz que les llega, y que ocasionan que en el lugar donde antes no llegaba la luz, tras el objeto, ahora llegue luz indirecta en pequeñas cantidades, por lo que si somos capaces de percibirlo, cuando nos situamos a la sombra de algún objeto, nosotros producimos a la vez sombra sobre la sombra del mismo.
    Por otra parte en el mundo en el que vivimos todos los objetos tienen un relieve, incluido el suelo, unas asperezas que hacen que la planeidad absoluta sea inexistente, lo que conlleva que en todo caso bajo el pie se de la sombra. Por tanto, yo opino que la sombra realmente se puede pisar, de hecho afirmo que siempre caminamos sobre la sombra, aunque únicamente sea sobre la nuestra.

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