Shoot the messengers

Artículo 19 de la “Declaración Universal de los Derechos Humanos”:

“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”

Desde que el hombre sabe del poder de la información esta se ha convertido en uno de los bienes más preciados y peligrosos del mundo; de ello eran conscientes los altos cargos estadounidenses que fueron liderados por John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, los presidentes norteamericanos que ocuparon el cargo durante la Guerra de Vietnam.

En 1962 practicamente cualquier persona que aterrizase en Vietnam era consciente al instante de que la guerra iba de mal en peor, pero eso no era lo que las fuerzas estadounidenses querían que America pensase. Cinco jóvenes periodistas: David Halberstam, Malcolm Browne, Peter Arnett, Horst Faas y Neal Sheehan encontraron y contaron la desagradable verdad, bajo el fuego enemigo y hasta la Casa Blanca.

Decenas de imágenes de un grandísimo valor documental quedan hoy para el recuerdo de la Guerra del Vietnam, desde Kim Phuc, la niña del napalm, de Nic Ut hasta la ejecución capturada por Eddie Adams en Saigón pero quizás ninguna de ellas alcance el ‘valor’ de la fotografía tomada por Malcolm Browne.

El 11 junio de 1963 Thich Quang Duc, un monje budista vietnamita (un bonzo) se decidió a protestar contra la opresión impuesta por la Administración a la religión budhista. No fue el único monje decidido a ello pero su imagen, una fotografía de Browne de la que Halbertstam realizaría un informe, dio la vuelta al mundo y les valió a ambos un premio Pulitzer en 1964.

David Halberstam escribió:

“Iba a ver la escena de nuevo, pero una vez fue suficiente. Las llamas venían de un ser humano; su cuerpo se marchitaba y secaba lentamente, su cabeza se ennegrecía y carbonizaba. Sentía en el aire el olor de la carne humana quemándose; los seres humanos se queman sorprendentemente rápido. Detrás de mí pude escuchar los sollozos de los vietnamitas que se reunían alrededor. Estaba demasiado horrorizado para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, demasiado desconcertado incluso para pensar… Mientras se quemaba no movió ni un músculo, no pronunció ni un sonido, su compostura contrastaba con los lamentos de las personas a su alrededor.”

Las fotografías sacadas por Malcolm Browne dieron la vuelta al mundo a través de las agencias de noticias y ocuparon la primera plana de varios periódicos. El sacrificio fue considerado como un punto crucial dentro de la crisis religiosa y como el punto de quiebre que significó el colapso del régimen de Diệm. Aunque la idea de derrocar al presidente ya había sido tomada, el suicidio de Thích Quảng Đức fue visto como el detonante de dicho acto.

Ellen Hammer, historiadora americana especializada en el Vietnam del s.XX, sostuvo que el evento “mostró las oscuras imágenes de persecución y horror correspondientes a una realidad de Asia que los occidentales no conocían”. John Mecklin, un oficial de la embajada de Estados Unidos, notó que la fotografía “tuvo un efecto de incalculable valor para la causa budista, convirtiéndose en un símbolo de las cosas que ocurría en Vietnam”.

“If the government is telling the truth, reporters become a minor relatively unimportant conduit;
but when the government doesn’t tell the truth, then the journalists becomes involuntarily infinitely more important.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s