La Ciudad de la Alegría

ImagenHacía tiempo que no leía un libro así. Sinceramente, he de confesar, que había perdido el hábito de la lectura y quería recuperarlo cuanto antes. Acudí a la persona indicada para ello, mi madre. Ella me dio este libro de Dominique Lapierre y acertó de pleno.

Es difícil escribir de un libro sin caer en un resumen. Este no es mi objetivo y voy a intentar hablar sobre las impresiones que he recibido.

Os pondré en situación. Estamos en Calcuta, una de las ciudades más pobres de la India, más concretamente en el slum de Anand Nagar que se hace llamar La Ciudad de la Alegría. Este nombre no es casual, y es que la riqueza no es el motivo de felicidad entre los habitantes del slum.

Paul Lambert es un sacerdote católico francés que solidarizado con la pobreza que había en Calcuta, decide dejar su vida tranquila en su París natal para zambullirse en los barrios más pobres de Calcuta.

Cuando llega a la ciudad toda va en contra suya, puesto que nadie es capaz de comprender cómo él prefiere vivir en la miseria a tener una vida acomodada como la que disfrutaba en Francia.

Con el paso de los días Paul empieza a ayudar a los enfermos del barrio y pronto se gana la confianza de todos sus vecinos. Descubre en ellos la humildad y la solidaridad que se tienen unos a otros.

Es curioso que en una ciudad donde reina la diversidad de razas, religiones y creencias se den situaciones de máxima solidaridad y preocupación por los demás. En este lugar se da la mayor pobreza material pero una gran riqueza espiritual.

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En el slum, niños ocupan talleres infrahumanos durante 16 horas diarias para poder ganar alguna rupia que diese de comer a su familia. Los hombres más afortunados trabajaran como caballos tirando de rickshaws. No importaba lo que sufrieran o padeciesen con tal de llevar un bocado de comida a sus familias. Este es el principal problema del slum. Niños mueren de desnutrición y las enfermedades no dan muchas esperanzas de vida.

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Pese a todo, en la ciudad de la alegría, reina una extraña sensación de felicidad. Al principio Paul no logra entender como en una ciudad de esas características puede haber personas con esas ganas de vivir.

Por otra parte, esta Hasari Pal, un campesino que vivía felizmente con su familia en una pequeña aldea donde no se preocupaba más que de su cosecha que les abastecía. Pero hubo un año en el que el monzón llego más tarde. Al principio lograron vivir con las reservas pero no durarían eternamente y se vio obligado a tomar la mayor decisión de su vida, abandonar la aldea con su mujer y sus hijos hacia Calcuta en busca de trabajo. Las cosas ahí no serán fáciles, y tendrán que pasar muchas dificultades para poder sobrevivir.

Se encuentran un día bajo las cataratas del monzón. Condenados a ser héroes, pelearán, lucharán, vencerán. En medio de las inundaciones, las ratas, los escorpiones, los eunucos, los dioses, las fiestas y las setenta mil “luces del mundo” que pueblan La Ciudad de la Alegría. Su epopeya es un himno a la vida, una lección de ternura y esperanza para todas las personas de nuestro tiempo.

Quiero recomendar vivamente la lectura de este libro, es una lección de humildad. A veces no nos damos cuenta de la suerte que hemos tenido y no somos conscientes de la que realmente es importante en nuestra vida. Quizás es más importante las personas que nos rodean y no tanto las cosas que poseemos.

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