Cuando la arquitectura se nos fue de las manos

“La profesión de arquitecto está cambiando, y nunca volverá a ser como antes.”

Esta repetida frase utilizada por los profesores de la Escuela de Arquitectura de Navarra puede tener varios significados. Yo voy a hablar del cambio generacional surgido en las técnicas de representación. Me estoy refiriendo en estos términos a los programas de dibujo a ordenador con respecto al trabajo realizado a mano.

Está claro que hemos nacido en un tiempo en el que la tecnología es una parte muy importante en nuestras vidas. No hay nadie de nuestra generación que no esté ligado a algún aparato electrónico como bien puede ser un teléfono móvil o un ordenador. En el caso de los arquitectos no somos distintos, tenemos nuestros propios programas de trabajo con los cuales podemos definir nuestros proyectos tanto en dos como en tres dimensiones. Es algo de agradecer por supuesto, pero, ¿que pasará entonces con la forma de trabajar utilizada años atrás?.

Perspectiva del edificio de caja postal. Otto wagner.

Los arquitectos que tenemos como ejemplo en nuestros estudios son artistas que, desde la concepción del proyecto (el croquis), han hecho los planos a base de dibujos a mano, tanto a la hora de presentarlos a los clientes como a la hora de llevarlos a obra. De esta manera, cualquier profesión que estuviera vinculada con la arquitectura necesitaba un lápiz y papel. Y puede que eso significase un incremento de tiempo utilizado para cada proyecto, pero también lo dota de cierto carácter, cierta cercanía hacia uno mismo que el ordenador quizás no nos pueda dar.

“El nivel de detalle y la artesanía es algo que se inscribe dentro del concepto de diseño original. Y así, cuando empiezo a dibujar, yo sé qué clase de detallando quiero que tenga el edificio”.

Tadao Ando

 Y es que una de las cosas buenas que nos da el dibujar a mano no es otra que el control exacto de la escala de nuestro proyecto. Dicho control y el nivel de detalle que le quieres dar a tu propuesta es algo que no se consigue de manera sencilla en el ordenador, mientras que en papel se ve al momento.

“Dibujar es como hacer un gesto expresivo con la ventaja de la permanencia.”

Henri Matisse

A la hora de comenzar a pensar como va a ser nuestro edificio no existe mejor herramienta que manchar una hoja con nuestras primeras ideas.Bocetos de secciones. Glenn Murcutt.

A la hora de representar los planos de manera más técnica para avanzar en nuestro proyecto, nos damos cuenta que es un trabajo más tedioso que el que puede ser realizarlo a ordenador. Pero el carácter de permanencia que tienen esos mismos planos es algo que se escapa a la tecnología. Nuestra propia universidad guarda como grandes obras de arte alzados del Escorial, siendo éstos unos documentos de gran valor en la actualidad. ¿Acaso no podrían ser los planos de nuestra época entrar a formar parte de la historia en algún futuro?.

En 1982 la empresa Autodesk crea el programa llamado Autocad 1.0, una forma de representar objetos en dos y en tres dimensiones a través del ordenador, pudiendo después imprimirlos como la información que antes se ejecutaba a mano. A partir de ese momento nuestra carrera sufre un cambio radical: la posibilidad de representar con mayor rapidez planos de proyectos que queramos llevar a cabo. Los estudios se pelean por todos los concursos que pueden, realizando ideas en muy poco tiempo con voluptuosos resultados en los planos, que en ocasiones no son más que cortinas de humo, proyectos vacíos de interés que nos intentan “vender la moto” y conseguir beneficios.

He de concluir defendiendo el uso del ordenador y de los programas de representación y renderizado, pero con la advertencia de que pueden llevarte a una definición mínima de un proyecto por el hecho de ver la rapidez con la que puede llegar a realizarse. Así que comencemos a proyectar desde los gestos expresivos de nuestra mano alzada, para después poder llegar a plasmarlo en unas infografías que confundan realidad con ficción.

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Una respuesta a “Cuando la arquitectura se nos fue de las manos

  1. Un ordenador no puede inventar; solo ejecuta instrucciones. Tiene claro que las posibilidades, las combinaciones que puede dar un ordenador son inimitables por un cerebro humano, “pero ni las combinaciones ni el comportamiento aleatorio equivalen a la invención, ni siquiera al pensamiento” . El ordenador ejecuta un trabajo con precisión y velocidad y puede proporcionar variaciones suministrando inagotables fuentes de ideas, pero le falta el “encantador” privilegio de la percepción, recurso necesario y decisivo para el artista.

    Y aunque parezca que la maquina acabará con el hombre, el fin de este solo depende de si mismo.
    “Pero el que seamos o no arrastrados por las aguas que arroja el aprendiz de brujo dependerá mas de los nadadores que de la corriente”

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