La decisión que pudo cambiar la historia

Hitler no siempre fue el máximo exponente del Nazismo, promotor de la solución final y la superioridad aria. Hubo un día en el que Adolf tenía un sueño, ser pintor, tener una vida tranquila y contemplativa.

Adolf era hijo de Alois Hitler, funcionario de aduanas, y Klara Pölz, sobrina de este. Con la muerte de su padre, su madre, decide mudarse a un suburbio de Linz, allí Adolf destaca en la asignatura de dibujo del colegio. Con 17 años decidió ir a Viena para intentar ingresar en la Academia de Bellas Artes.

Pero sus intentos no irían mas lejos que cada carta, cada petición que hacía para entrar enla Academia era rechazada, se le dijo que se dedicara a la arquitectura, pero Adolf no se sintió con el bagaje cultural necesario para desempeñar esta tarea.

En 1907, con la muerte de su madre y con las sucesivas cartas de rechazo desde la Academia, queda sumido en una total pobreza, se volvió vagabundo subsistía pintando pequeñas postales y piezas de artesanía.

Su interés por la pintura acabaría con la primera guerra, alistándose en el ejército alemán; sin lograr definir un estilo propio, muchos críticos de arte lo tachan de mediocre, a mi juicio poca razón tienen guiados por sus prejuicios.

En su vida en los bajos fondos de Viena, y en su posterior viaje a Berlín es donde su odio desbocado y sus frustraciones cogen fuerza.

Sus cuadros son testimonio latente de su evolución como persona. Su pintura más notable a mi parecer, de un joven Adolf lleno de esperanzas y de sueños, es la que envió a la Academia de Bellas Artes. La pintura no es muy buena, tiene problemas de proporción, pero el tema y la escena es muy cálida y llena de vida sin ideologías ni decepciones. Hay quien dice que podría ser un autorretrato de la relación con su madre, la única que le apoyó.

Al principio sus pinturas tenía bellos colores y sobretodo detalles arquitectónicos aunque también eran un reflejo de la soledad en su etapa de vagabundo.

Adolf intentaba expresar sus sentimientos en cada uno de sus cuadros, así lo reflejan las flores marchitas un tema recurrente en el que vio truncado su sueño de ser pintor.

En una de sus pinturas Adolf hace un autorretrato de si mismo, donde las personas se muestran distantes, indefinidas, caminando por las calles de un mundo que lo dejo en medio, sin sueños, donde el alto grado de definición de los edificios hacen mas presente la deshumanización del dibujo.

Para concluir cabría preguntarse que hubiese pasado si Hitler hubiera cumplido su sueño de entrar en la Academia de Bellas Artes, quizás hoy estaríamos ante un artista reconocido y no ante el monstruo de intolerancia en que se convirtió.

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2 Respuestas a “La decisión que pudo cambiar la historia

  1. ¿No aprobáis la libre expresión?
    Sin censuras! Muy freak!
    Repito serán mis PERjuicios…

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