La Muerte de Kevin Carter

La muerte de Kevin Carter es probablemente una de las historias más duras e imborrables de la historia reciente de la fotografia. La muerte de su mejor amigo, Ken Oosterbroek, y una única foto, fue todo lo que necesito Carter para tomar la decisión de no seguir viviendo…

Kevin Carter fue uno de los cuatro miembros del Bang Bang Club, un grupo de fotógrafos blancos que captaron las que problablemente sean las mejores y más duras imágenes del Apartheid sudafricano, una lucha racial contra el pueblo negro sudafricano. Junto a Kevin Carter se encontraban Ken Oosterbroek, Greg Marinovich y Joao Silva. El nombre del grupo tiene su origen en la revista Living sudafricana que realizó un artículo sobre el trabajo de estos cuatro fantásticos fotógrafos; si bien al principio se pensó en llamarles Bang Bang Paparazzi, esto se cambiaría después por Bang Bang Club ya que ellos creyeron que denominarles Paparazzi podría tergiversar el trabajo que realizaban. A partir de su fama fueron muchos los fotógrafos que quisieron unirse a este exclusivo club si bien ellos rechazaron incluir a nadie más en el grupo.

El primero de ellos en lograr el reconocimiento individual fue Greg Marinovich que recibió un premio Pullitzer por la fotografía de un hombre en llamas al que otro asestaba un golpe con una cimitarra. El propio Greg cuenta así como sacó la foto “Noté que el sol se encontraba detrás del hombre en llamas (…) El medidor de luz de la cámara no funcionaba por lo que abrí la rendija completamente: f5.6 debería ser suficiente”.

Tras él llegó el Pulitzer a Carter. El premio era por una fotografía de Sudán, una niña pequeña se desvanecía en el suelo ante la atenta mirada de un buitre. La imagen no tardó en dar la vuelta al mundo y con ello una única pregunta que suscitaría las más duras críticas al fotógrafo, ¿qué le pasó a la niña? ¿la ayudaste Kevin?.

Carter explicaba así la situación:
“Tal vez a la gente le resulte difícil entenderlo, pero como reportero gráfico que soy, mi primer instinto fue sacar la fotografía. Luego, cuando terminé mi fotografía y la niña se fue me sentí completamente desolado. Creo que intenté rezar, intenté hablar con Dios, asegurarle que si algun día me sacaba de aquí cambiaría mi vida.”


La vida de Kevin Carter estuvo ligada a las drogas, aunque desconozco hasta que punto estas fueron una forma de divertimento, si se le puede llamar así, o su única vía de escape. Él contaba a sus allegados que cuando dormía se le aparecían los muertos que había fotografiado y abrían sus ojos. Reedwaan Vally, amigo de Kevin, cuenta lo que un día este le dijo mientras observaba sus fotografías del Apartheid entre lágrimas “mira esto, son personas muertas, y todas son negras.”

La constante crítica de la prensa hacia su actitud unida a la muerte de su mejor amigo, Ken Oosterbroek, hizo que Kevin Carter se quitara la vida el 27 de julio de 1994 (34 años) en Johannesburgo. Se fue con su coche a un parque cercano a donde vivía de pequeño, sin apagar el motor dejó el coche parado, conectó una manguera al tubo de escape y se suicidó.

Para los que estéis interesados en el tema aquí tenéis el documental que se ha proyectado hoy en la Escuela por medio del Club de Fotografia titulado “La Muerte de Kevin Carter“:

Y este trailer que os dejo aquí es el de la película Bang Bang Club que, si bien para mi gusto es demasiado hollywoodiense, no creo que aborde de mala manera el tema:

En un artículo próximo intentaré explicar mi opinión personal tanto de este tema como de la fotografía de guerra en general. Toda opinión es bienvenida.

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